Se ha nublado tanto mi ciudad que parece que esta noche llueve en mi cama. Le diré a mi almohada que aguarde mis miedos, ya que ayer marchaste y hoy ya son las 19:42 y no has dado ninguna señal de vida. Será que necesitabas un descanso de todos mis errores y te has llevado todo lo referente a sol, y mis alegrías. No sé si la culpable fui yo cuando entré por la puerta en volandas de mi torpeza, o que no aguantabas mi risa escandalosa que inundaba cualquiera de las calles que pisábamos.
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