viernes, 7 de marzo de 2014

Ya no sé qué hacer si te supe mal.


No sabes el puto tormento que es
llegar a tu puerta y
tener que dar la media vuelta
por pensar: “quizás no sea bien querida”.

No, no lo sabes.

No sabes a los grados bajo cero
que  están los resquicios de mi corazón,
de mi alma engañada e insensata.

No, no lo sabes.

No sabes lo que duele
este puñado de centímetros
que nos separa,
que me separa de ti,
que te separa de mí.

No, no sabes
y nunca lo sabrás
si no vuelves a llamar.

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