No sabes el puto tormento
que es
llegar a tu puerta y
tener que dar la media
vuelta
por pensar: “quizás no sea
bien querida”.
No, no lo sabes.
No sabes a los grados bajo
cero
que están los resquicios de mi corazón,
de mi alma engañada e
insensata.
No, no lo sabes.
No sabes lo que duele
este puñado de centímetros
que nos separa,
que me separa de ti,
que te separa de mí.
No, no sabes
y nunca lo sabrás
si no vuelves a llamar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario