Me debías haber dejado la boca llena
de que esto no era más que un juego
de esos en los que cuando te tropiezas,
tienes que retirarte;
porque no paran de rondar pájaros por mi cabeza
y yo no dejo de pensar
en el buitre que engulló mi corazón.
Me vendiste la vida de superhéroe
y no eras más que un poeta arrepentido,
(yo la tonta que se lo creyó).
Pero no te preocupes.
Ya no duele,
sólo sangra.
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