martes, 7 de enero de 2014


No sé si es por amor
o ya por sentimiento,
pero este silencio me mata poco a poco
como el otoño va matando a las pocas hojas
que le quedan a los árboles
cuando toca a la puerta el invierno.

Frío,
dijiste que pasaría poco a tu lado,
que me salvarías de cualquier precipicio,
que se evaporarían todas
y cada una de mis penas,
pero ya veo que una vez más
(de esas cien mil),
me fallaste
y te fuiste.

Te fuiste y te llevaste el Sol de enero,
mis noches en vela,
mis sueños despiertos,
y lo que más,
mi cabeza tocada
por tu locura.

Y ahí está la diferencia 
entre seguir viviendo o morir,
entre besarte o versarte,
entre quererte o atarme,
que se asemeja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario